Fabricación de Katanas

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Partes Katanas

Las típicas espadas japonesas y muchos otros tipos de armas cortantes eran fabricadas mediante un elaborado y costoso método de calentamiento, plegando y uniendo el metal. Esta práctica era obligada debido al uso de metales altamente impuros.

La curvatura distintiva de la katana se debe, en gran parte, al trato diferencial durante el calentamiento al que es sometida. Al contrario que en muchas de las espadas fabricadas en otros países, los artesanos japoneses no endurecen el sable completo; solamente el lado que tiene filo. El proceso de endurecimiento hace que la punta del sable se contraiga menos que el acero sin tratar cuando se enfría, algo que ayuda al herrero a establecer la curvatura del sable. La combinación de un lado duro y un lado tenaz de la katana y de otros sables japoneses es la principal causa de su resistencia a pesar de retener un buen filo cortante.

Para ayudar al entrenamiento de la katana, existe un tipo de arma llamada bokken, que es una katana pero de madera, la cual sirve principalmente para perfeccionar el movimiento de la katana sin peligro de corte y poder combatir en los entrenamientos sin demasiado riesgo. Algo similar al actual Kendo.


 

Proceso de elaboración.

En el proceso de fabricación de katanas el material usado hoy en día para es el acero  AISI 1050, mucho más fácil de trabajar y en el que se consigue una dureza óptima. Los antiguos japoneses hacían ellos mismos el acero, en un proceso muy lento en el que cocían en un horno cerrado distintas capas de hierro, carbón y material orgánico durante más de un mes.

Gracias a la tecnología actual, los hornos se pueden calentar muy rápido y uniformemente, pero en la antiguedad el mero hecho de tener que calentar un horno hasta los 900 grados Celsius que necesita el acero para formarse, requería un mes entero de alimentación continua con carbón.

El acero que se utilizaba (aún se sigue utilizando) es el tamahagane, el cual se rompe para con los fragmentos formar un ladrillo rectangular, que se envuelve en papel de arroz y arcilla líquida para evitar la oxidación una vez se comience a calentar. Cuando se alcanza la temperatura optima se golpea para que se una y forme un ladrillo uniforme.

El ladrillo es vuelto a calentar y se golpea con el martillo (durante este proceso y el anterior, el herrero que sujeta el bloque golpea con un martillo y es ayudado por uno o dos ayudantes que usan grandes martillos con las dos manos), haciéndolo más fino y alargado. Cuando ha alcanzado el doble de su longitud original se realiza una incisión justo en el medio y se dobla sobre sí mismo hasta obtener exactamente el mismo ladrillo original, pero con dos capas de acero entre sí.

Este método de doblar el acero sobre sí mismo se repite como mínimo 12 veces, obteniendo un ladrillo de acero de la misma longitud del original, pero con una cantidad de capas (de entre 256 y 4.096) de acero unidas entre sí, las capas se crean exponencialmente un doblado 2, dos doblados 4, tres 8…

Éste es el método que diferencia la forja de las espadas japonesas con respecto al resto. Luego se eliminan las impurezas de carbón, las burbujas de aire y el exceso de carbono para despues repartir el carbono homogéneamente por toda la hoja, eliminando asi los puntos débiles.

Cuantas más veces se doble el acero, mejor es el acero que se obtiene. Las mejores katanas tienen hasta 3.000. Durante este lento y laborioso proceso el acero se enfría rápidamente, de modo que debe ser metido en el horno continuamente para recuperar el punto de fusión y poder unir las dos partes, perdiéndose partículas de carbono cada vez que se alcanza esta temperatura.

Así pues, el ladrillo que se consigue tiene una realmente baja de carbono (menos de un 0,5%) gracias a este doblaje. Este proceso hace un acero flexible, lo cual sirve para absorber los impáctos y aumentar la durabilidad, pero que no sea lo suficientemente duro para conseguir un buen filo. El filo de una katana debe ser realmente duro, de modo que se recurre a la segunda característica de ésta fabricación: utilizar dos aceros para la misma hoja.

Filo y punta de una katana.

Katana Filo y Punta

Para el filo se utiliza un segundo ladrillo con menor cantidad de doblajes en su elaboración (de 4 a 5 veces). De esta forma se consigue un acero con más cantidad de carbono, que lo hace extremadamente duro, aunque mucho más frágil.

El segundo ladrillo se corta en trozos que puedan rodear completamente al primer ladrillo. Se mete el conjunto en el horno y se lo golpea sucesivamente hasta conseguir la longitud que se desee (la normal es de unos 80 cm).

Para darle la forma de una hoja de katana, se golpea hasta obtener la anchura necesaria en el lomo (que depende del tipo de hoja), y después se golpea la parte del filo hasta hacerlo realmente fino (de unos pocos milímetros de grosor), de forma que pueda cortar. También se le hace la forma del kisakki (punta) y la del nakago (la parte que se inserta en la empuñadura).

Tras un proceso de desbaste con piedras de afilar de diferentes granos con el que se va dando forma a la hoja, se procede a templarla. El templado del acero consiste en elevar la temperatura de la hoja hasta el punto de austenización, para después introducirla en el agua fría de modo que se enfríe rápidamente, lo cual le da al acero una gran dureza. La explicación es que al elevar el acero a esa temperatura, toma una estructura totalmente nueva denominada austenita y al enfriarse bruscamente adquiere la estructura de martensita de gran dureza. Las impurezas de este acero hacen que se pueda templar la hoja pasada de temperatura (a una temperatura mayor que la temperatura de austenización), formándose además un grano de acero grueso. Esto no es posible en aceros modernos, ya que se rompen por el enfriamiento tan brusco.

Para conseguir que el filo resulte extremadamente duro, como para cortar sin que se desgaste fácilmente, al tiempo que el lomo sea más flexible para resistir los golpes que va a recibir, entra en juego otra de las características de la katana: el templado diferenciado.

Partes KatanaLo que se hace es cubrir el lomo con una capa gruesa de arcilla (esta arcilla para el templado tiene una composición que cambia según el forjador, y además de la arcilla se añade arena, limaduras de hierro, ceniza, etc.), y dejar el filo con una fina capa que además lleva en su composición polvo de carbón. Se calienta todo en el horno y luego se templa introduciéndolo en agua fría. El lomo, cubierto con más arcilla, se enfría mucho más lentamente que el filo, con lo cual se consigue un temple duro para el filo y otro más blando para el lomo. Además se produce un efecto elemental: el acero que más rápidamente se endurece, “estira” al más blando, dándole a la hoja su tan característico sori (curvatura).

El hamon, o línea de templado, tan característica en las katanas, no es sino la zona de separación entre las distintas zonas de templado. Como la arcilla se coloca manualmente, el hamon de cada katana es completamente único como una huella dáctilar.

Ya sólo resta el lento y complicado proceso de pulido. Es lento porque se va pasando la hoja por sucesivas piedras cada vez más finas, requiriendo horas de trabajo por cada centímetro de la hoja, y delicado porque un pulido inexperto puede arruinar su simetría. En este punto se practica el mekugi-ana (agujero del nakago) donde se insertará el tope que lo mantendrá fijo en la empuñadura.

La creación completa de la hoja suele durar más de un mes, pero las mejores katanas pueden tardar hasta un año o incluso más en ser terminadas completamente.


 

Remates finales

Primero: se debe confeccionar el Habaki, que es una pieza que sirve de tope de la tsuba, e igualmente sirve para ajustar la Katana a su Saya. El Habaki se puede confeccionar de plata, bronce, cobre, latón o acero. En la antigüedad el material más usado era el bronce. La forja del Habaki consistía en tomar un bloque de bronce, elevar su temperatura hasta hacerlo maleable y luego martillarlo sobre la base del filo de la hoja, para que adoptase la forma óptima de la zona a la que pertenece su ensamblaje. Luego se soldaría esta pieza para que cerrase el “cilindro triangular”, que es la forma característica de este componente.

katana_tsubaSegundo: se tiene que fabricar la tsuba (guarda de la hoja). Su construcción se realizaba en cobre, hierro u otros metales, con grabados, dibujos, incisiones, incrustaciones… Cuando la katana estaba enfundada, la tsuba era la parte visible de la misma, y la que indicaba el estatus o el carácter de su dueño, de modo que nuevamente se trata de un proceso delicado.

Después se talla la tsuka o empuñadura. Ésta normalmente está hecha de madera de roble recubierta de same (piel de raya), para mejorar la colocación del ito (tiras de algodón, cuero o seda) que se trenzan sobre la empuñadura aumentando el agarre y comodidad, además de darle su típico aspecto. Para facilitar el trenzado se usaban unas cuñas de papel llamadas hishigamis en cada pliegue del ito.

También deben realizarse en metal el fushi y la kashira, que están decorados normalmente siguiendo los mismos diseños y a juego también con la tsuba y los menukis. Estas piezas se colocan cada una a un extremo de la tsuka para evitar una posible apertura de las dos partes que la forman, ya que se pegan con pegamento de arroz solamente. Además, por la kashira pasa el ito hacia el lado opuesto para formar el último nudo allí, sujetando así además la pieza con firmeza.

Los menukis son unos amuletos realizados en metal que pueden tener toda clases de formas; se colocan en la tsuka sujetos por el ito de forma que queden en contacto con los dedos, porque se creía que estos daban suerte, y eran en muchas ocasiones un gran tesoro familiar.

La hoja se inserta en su interior y se fija mediante un tope de metal o de bambú al mekugi-ana.

La saya (funda) se fabrica normalmente de madera de magnolia lacada. La saya también puede decorarse con tiras de rotten (semejante al mimbre) o con piezas de same. Tiene incorporada una tira de 1,8 o 2 metros de algodón o cuero llamado “sageo”, que se ata al cinturón (obi) del Hakama y que también puede ser usada como cuerda auxiliar para sujetar cosas o para apresar a un enemigo. La boca de la saya, denominada “Koi-Guchi”, suele llevar un refuerzo de cuerno de búfalo para evitar el desgaste por rozamiento con la hoja.

Fuente Wikepedia

Nuestras katanas

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